La serpiente gris

Salió apurado y apenas retrocedió unos pasos antes de cerrar la puerta de su casa para tomar las llaves que siempre deja en la mesita de su pequeño hall. Caminó por las mismas calles de siempre: el mismo parque, la misma vereda, diecisiete pasos antes de dar la vuelta a la derecha, llegar a la avenida grande y pararse en medio de la multitud que espera ansiosa la luz verde del semáforo para peatones. Al cambio de color en la luz, la masa de tacones y zapatos lustrados marchan aprisa para, cada quien, llegar primero a la estación principal.

Estando allí, él se mira igual a todos los distintos de la multitud: mirada ansiosa e indiferente, prisa en los pies y audífonos en los oídos.

La serpiente gris llega y frente a todos, abre su vientre. Los pasajeros presurosos y con mirada casi devoradora ingresan al cuerpo y se acomodan entre los intestinos de la bestia. Se cierra el vientre y el reptil emprende su marcha.

Cruzar por la ciudad no es fácil, el camino tiene obstáculos y el sol calienta el suelo que roza el vientre helado de la serpiente, calentándolo hasta hacer traspasar el calor a su interior. Dentro del animal, las gentes saltan, se chocan y se mueven involuntariamente al ritmo del meneo de su transportador. Olores, humores, alientos, auras… todo se funde en un solo ser mientras la gris serpiente continúa su recorrido.

La serpiente ingresa al submundo de la ciudad y las tenues luces de las cuevas citadinas alumbran apenas los rostros inertes de los invitados de su interior. La serpiente aumenta la velocidad de su andar y los empujones entre los huéspedes internos son más frecuentes.

Finalmente, la serpiente se detiene, abre su vientre y salen todos con la mirada al frente mientras se acomodan sus ropas y cabellos.

Él se queda unos minutos mirando cómo se aleja la serpiente gris por el mismo camino por el que llegó y anhela con anticipación el momento de volver a subirse en ella para volver a casa y lanzar sus llaves en la misma mesita de su hall.

Foto: tomada de la web.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Maravillosa foto que ilustra a la perfección algo tan cotidiano. Pero tú texto supera la foto. Me ha encantado la serpiente, su vientre que se abre y se cierra, los viajantes acomodándose en los intestinos…es fascinante recrearlo de la forma en que lo has hecho.

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    1. LaQueEscribe dice:

      Muchísimas gracias por leerme. Abrazo fuerte ❤🙌

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  2. Anónimo dice:

    Me encanta, definitivamente me encanta… Hay alguna manera de que pueda adquirir el permiso para hacer una adaptación para un guión y hacer con esta historia un cortometraje…?

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    1. LaQueEscribe dice:

      Hola, todo el material de mi blog es de mi autoría y está protegido con derechos de autor. Agradezco tu interés, pero por el momento no permito que usen mi material para otros fines.

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