Clinomanía

Empecé a instalarme ahí, en la cama, con el pretexto de “dormir”. Pero “dormir” se convirtió en mirar el celular echada y tapadita con mi mantita. Poco a poco empecé a llevar alimentos: “un sándwich y un café en la cama no le hace daño a nadie”, pensé. Ilusa, hipócrita. Con el tiempo, desde mi cómoda posición en MI CAMA, divisaba mi laptop sobre mi escritorio. “Pobre máquina, allí, sola, tiesa, sin mi calor y compañía. La invitaré a mi cama, también”, pensé… y lo hice. Y entonces, el trabajo también se mudó a mi lecho. Ya casi toda mi vida estaba reunida entre mis sábanas y almohadas.

Pero ¿Qué está detrás de esta conducta mía? ¿Frío? ¿Flojera? ¿Depresión? ¿Me estaba convirtiendo en una clinomaníaca? Pues sí, no me estaba convirtiendo, ya lo era.

Durante años, durante mi niñez, en mi familia se adoptó la idea de llevar la vida familiar a una habitación de la casa. En mi caso, era la habitación de mis padres. Era la más grande y más privada, pues vivíamos con otros familiares y compartíamos otros espacios de la casa. Puede ser que esa etapa creó un hábito en mi vida. Hasta ahora. Hasta ahora descubrí que mi “síndrome” tiene un nombre registrado en el diccionario. ¡Omaigá! (emoji de horror).

Pero es que… es que me siento tan bien viviendo en mi cama. Mi hábito se enraíza sobre todo en invierno. Incluso compré una mesa desplegable para comer y trabajar en la cama. Mi última hazaña ha sido comprar los obsequios y otros artículos por Internet… y desde luego, todo lo compré desde la comodidad de mi cama.

Pero me estoy haciendo una promesa a mí misma (y escribir sobre esto me ayuda mucho). En estos días he empezado a mudar el trabajo al escritorio, el café y el sándwich (y a veces la cena) los he mudado a la mesa del comedor. Solo estoy dejando tres actividades para la cama (que creo que hasta ahora son mentalmente normales): ver películas en la laptop, siestas de fin de semana y, por supuesto, dormir.

Espero poder superar mi clinomanía en las próximas semanas. A ver si me cuentas cómo te va con la tuya. Buena vibra… pero fuera de la cama ¡A levantarse!

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. moccamendez dice:

    ¡Ni lo menciones! Sobre todo con este frío que hace, hasta se congelan las ideas. Algunos de mis domingos, después de hacer todos los pendientes que no pude/quise hacer durante la semana, los paso en mi cama, bajo las mantas y leyendo… o viendo alguna película, serie o video. Ya quisiera yo llevarme la cama al trabajo, al tren, a donde sea que tenga que ir. Esta camitis es contagiosa. Una epidemia, especialmente en épocas de frío. Pero nada, como dices: ¡a levantarse!

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    1. LaQueEscribe dice:

      Siiiii… Aunque nos cueste, hay que dejarla 😭

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