La última playa

La última playa que visitó justo antes del comienzo del otoño fue esta, la playa de Lima. Como fieles y fríos testigos tuvo a los edificios blancos y elegantes de la Costa Verde. Ella miraba desde la ventana de su auto gris.

¿Qué la separaba del viento otoñal?

Pues nada, casi nada. Su larga cabellera ya había crecido suficiente y las primeras canas brotaban por doquier. Sus manos, castañas y estilizadas palpaban sus débiles piernas. Ya no quedaba mucho. El fin del verano había llegado y el otoño era inminente.

Abrió la puerta de su auto gris y con la poco energía que el sol del sur le daba aún, salió del coche. Un calorcito de playa rozó su rostro reseco… uno, dos, tres segundos de última alegría veraniega antes del comienzo de una fuerte garúa limeña. “Fuerte”, pensó. Para quien nació en Lima, toda humedad proveniente del cielo, es fortísima.

Con los cabellos humedecidos y despidiendo con la mirada al débil sol, entró al auto y encendió el motor. Era el momento de partir. Los neumáticos rodaron por la pista mojada rumbo a la cita con el hombre de blanco, aquel, el de las malas noticias.

Todo estaba dicho, ese último viaje a la playa ya lo había disfrutado de principio a fin. “Adiós verano, bienvenido otoño”, se dijo mientras atravezaba la puerta del consultorio.

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Hermoso y triste a la vez.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s