“Titernidad”

Lo sé, el término me lo acabo de inventar. Pero me refiero al estado o condición de ser tía o tío. Por qué el español todavía no ha inventado una palabra para describir eso. O al menos, mi ignorancia aún no se enteró. Es decir, una palabra que represente un significado similar a la ‘paternidad’ o ‘maternidad’.

Hace más o menos una década, experimenté ese sentimiento-condición por primera vez. Mi hermana mayor (la segunda de tres) me regaló una linda niña que me hizo vivir la infancia otra vez y me gustó. Ahora la linda niña ya está más alta que yo.

Yo soy la menor de mis hermanas, así que jamás experimenté la relación cercana con un niño(a) menor. Con mi sobrina, el instinto de protección y responsabilidad se asomó en mi vida. Podríamos decir que crecí (mentalmente) en un 30%.

Ahora, en mis dulces treinte, mi otra hermana mayor (la primera de tres) me ha obsequiado un fuerte varoncito con cuerdas vocales muy potentes. En mi familia, acostumbrados a las Barbies y quinceañeros, nos ha tocado vivir la experiencia del BabyBoy.

Está demás decir que aún me estoy acostumbrando a la idea de ser llamada “tía” por segunda vez. Bueno, estoy siendo un poco dramática (as usual). Mi sobrina tiene rotundamente PROHIBIDO llamarme “tía”. Pues verán, aquí en Perú, además de llamar “tío(a)” a los(as) hermanos(as) de tus padres, se les dice “tíos” a las personas viejas. Entonces, como todavía no se me va el complejito de la edad, ningún niño(a) de mi familia, me llamará “tía”.

Pero ya, más allá del título. Ser tía o tío es un estilo de vida. Te acostumbras a tratar con niños de forma libre. Sin remordimientos ni tontas reglas que solo un padre o madre estaría acostumbrado a usar. No tienes que hacerte la(el) fuerte ni ser estricto(a). Solo eres tú y los hijos de tus hermanos. Al natural, sin presiones. Y como dice el cliché: cuando se ponen fastidiosos, siempre los puedes devolver.

Creo que, para muchos, es la mejor manera de practicar la paternidad o maternidad antes de tener los hijos propios. O tal vez, es la mejor manera de desistir a tener hijos.

Es también una etapa linda en la que, por primera vez, no te peleas con tus hermanos por jugar con el “juguetito” nuevo. Con el tiempo, tus sobrinos serán lo suficientemente cercanos a ti como para confiarte el mayor de sus secretos, pero lo suficientemente distantes como para que no te hagas responsable de sus “malos pasos” (eso le toca a los padres).

En fin, si ya te tocó ser tío o tía, disfrútalo. Créeme, no existirán niños más divertidos y buenos que tus sobrinos en todo el mundo. El resto serán simple niños llorones comparados a tus sobrinos. Y si todavía no eres tío o tía, o nunca lo serás porque eres hijo(a) único(a); pues entonces, sal corriendo a la calle y adopta un sobrino(a). Vale todo, los hijos de tus primos, mejores amigos, incluso hasta los de tus vecinos (just kidding).

Buena suerte con la TITERNIDAD.

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